Entorno Doméstico no es una disquera, las disqueras existen, son una estructura, nosotros «somos nada», pero la nada a la vez «es algo» y a ese algo hay que ponerle nombre.
Creemos en la música independiente, la libertad de la grabación no-lugar y el limbo recurrente de la autopromoción, creemos en los artistas de dormitorio y las bandas de apartamento.
Entorno es una casa de música que hoy construimos pero no nos pertenece, en el futuro esperamos que sólo sea una etiqueta para todo aquel que quiera identificarse con el vacío.
Sean todos bienvenidos.
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«Posdrock» es de las primeras piezas discográficas de Maracaibo, concebida desde la electrónica y el rock psicodélico pobre.
Lo más atrayente de esta producción es que luego de haber sido entramada durante 2 años, nunca se publicó y se convirtió en un documento engavetado de nostalgia cercana.
Está creado con tecnología casera de hace una década, pero posee abundantes matices atemporales, es prácticameme el resultado lúdico de diverso software abierto al mismo tiempo, que se desfasa a una conveniencia de gran sentido melódico.
Música comprimida en un bloque, que encenderá un rojo saludable en donde sea escuchado.
Hubo un momento en que todos soñábamos con la inmortalidad de ser originales. Al ser pequeñas islas sin mucha necesidad de contacto, pudimos creer que lo que hicimos estaba tocado por esa magia de lo intangible. Y entonces llegó el futuro…
Podríamos decir que este disco es como esas pequeñas cápsulas del tiempo que se entierran, esperando reencontrarnos con la emoción que nos produjeron esos objetos en alguna parte de nuestras vidas. Una de esas colisiones espacio-tiempo a lo Marty Mcfly en «Volver al Futuro».
Como colección de canciones los Medios de Transporte de tlx constituyen un homenaje al pasado bajo la óptica de un presente roto, algo como la verdadera posmodernidad, la que existe en el aire y en las 2 o 3 personas virtuales en las que nos convertimos.
«33 minutos y en auto» es el primer álbum de la banda tlx, una colección de canciones extraídas de sus 2 EPs publicados anteriormente más el añadido de 4 temas nuevos.
A pesar de ser un recopilatorio y sin llegara ser un disco conceptual, «33 minutos y en auto» está hilvanado como una especie de historia de amor contada desde la perspectiva del final. La palabra auto se relaciona con el medio de escape, la carretera y el doble significado de vivir en automático.
Con un sonido que inmediatamente remite a las últimas décadas del siglo XX, la banda asume con orgullo el preset del rock en español, construyendo así un collage a partir de elementos del pasado que se resitúan en el presente y forman una composición totalmente nueva.
Producido por tlx, con la ayuda final de Claudio Ramírez en la mezcla y masterización.
Hay pocas cosas más enigmáticas que ver a un niño apasionado cantando una canción de amor, ¿a qué le canta si aún no ha vivido nada?. En nuestra soberbia adulta diremos que está inventando, no sabe lo que es el amor. La realidad es que podemos morir a los 100 años y ser igual que ese chamín cantando una ranchera a los 6 años: llenos de deseos de perseguir el romance sin tener muy claro lo que es: estar llenos de inventos.
Jan Pawel en esta placa asumió al mismo tiempo su adultez y su juventud, su experiencia en el romance y sus persistentes engimas. La madurez reflexiva de «Un paseo antes de partir», se mezcla con el deseo juvenil de «Regresarás a mí». Un disco que junta la estética acústica con la electrónica de computadora familar. Una hermosa voz de barítono nos canta lo que nos da pena decir y admitir. Permítanme un cliché para cerrar: una colección de canciones para hoy, mañana y siempre"
Jan Pawel es nuestro crooner del sol, una rara especie en extinción, como un romántico relajado mirando el final, sencillo pero contundente.
En esta oportunidad nos presenta un puñado de canciones donde la psicodelia y el folk desolado se dan la mano en un disco deliberadamente confesional, un cantor de los de antes pero coloreado para el futuro, un nuevo capítulo donde Juan Pablo es nuestro guía en el desierto.
Fue producido por Jan Pawel y cuenta con colaboraciones de Ulises Hadjis, Heberto Áñez y Domingo en Llamas.
A los humanos nos gustan los excesos: rascacielos, viajes a la luna, maratones sexuales. Queremos ver el límite, queremos ver quién es el primero de nosotros en decir que no . Los autómatas inteligentes viven para pasarse: demasiadas referencias a satan, demasiadas armonías de los 90, demasiado ruido. Mira sus videos, miralos en vivo: claramente ninguno de ellos pone limites. Afortunadamente esta pulsión esta cubierta de una musicalidad rebelde y tosca: la estructura atípica de uncero, la bonita melodia de negro plan. ¿quieres ver a un verdadero malcriado? Olvida a esos niños ricos de reality shows y escucha "El libro de los autómatas inteligentes".
Para los oídos más jóvenes y sencillos, Los Autómatas Inteligentes parecen no cumplir con los nuevos postulados musicales que hacen la fórmula perfecta para estar bien hype y rotar cada 30 min. en la radio. Sin embargo, este maxisencillo promete sacar a bailar a más de uno con su gran sentimentalismo de fines de los 90 y las mejores adecuaciones a estos tiempos «tan modernos» que vivimos. Desde su primer segundo, «Quiero Revivir» hace que quieras brincar, correr, bailar, gritar, rumbear y, por qué no, ser groseramente feliz; algo que quizás nunca ha sido el principal objetivo de esta banda. Su gemelo malvado —Panzer Remix— es una patada a la música independiente para los hipsters, una referencia al caos musical de hoy día, pero que alivia en vez de mortificar. «Macho Cabrío» y «Bluejeiwai» (cover de George Harrison) son testimonios de las influencias musicales de la banda —el britpop de fines de los 90, los Rolling Stones, Captain Beefheart, Syd Barret—. Este lanzamiento es una muestra de la actitud musical despreocupada de la banda. Claramente se dan autosatisfacción musical con los sonidos que se mezclan como una nube densa musical que en su todo, es una melodía tranquila, con mucha alma joven e historia musical.
Con Los Autómatas Inteligentes se puede estar seguro de que el lo-fi no solo es un estilo musical, es una estética, una forma de ver la vida lo más al ras del suelo que un ser humano puede soportar y eso se padece en sus acordes desesperanzados y la voz white trash blues.
Jason Moss es su segundo EP y encierra el oscuro concepto de su nombre en tres temas.
Ellos describen la vida de este joven criminólogo que entrevistó a muchos asesinos en serie, haciéndose su mejor amigo y confidente hasta el punto de ofrecérseles como víctima para ser asesinado.
La paranoia de una generación alimentada con comida rápida, violencia y televisión por cable, que encuentra su refugio en el Lo-fi. Confusión, ansiedad, demencia, notas de suicidio y Jon Spencer Blues Explosion.
Los Autómatas Inteligentes, dentro de su rabia adolescente y fascinación por lo prohibido, tratan de condensarlo todo a la simpleza de un micrófono, una grabadora multitrack y una guitarra. Los tiempos de hoy no dictan otra cosa... ¡Hazlo ya mismo!
¿Qué es el enamoramiento? ¿Cuánto de su esencia es solo la añoranza hacia lo no correspondido y cuánto de él verdaderamente se refiere al encuentro de un sentimiento recíproco en otra persona? Los límites en la comprensión de este fenómeno crean obras de arte, libros estupendos o discos como este.
«Banco Insular» es el segundo disco de Presidente, el alter ego nocturno de Heberto Áñez Novoa (tecladista trovador de tlx), un conjunto de canciones en viaje de búsqueda: de la nada; de un sentimiento, como la infancia perdida («Montessori»); de alguien al otro lado del auricular («Noche»)... ¡Quién habla? Existe un sentido homenaje al pop confesional y la narración en primera persona, como un anhelo permanente que planea sobre estas historias de aislamiento urbano y gente que cree todavía en el amor. Hay susurro desesperado, del que se graba en una toma con el micro de la computadora, melodías extraídas de la memoria colectiva y mucha, mucha melancolía, casi como un vaciado literal de la memoria. En el fondo, Presidente parece ser el desnudo frontal de Heberto. «Hasta el olvido, todo sabe a olvido»
La música de Presidente nos hace preguntas, es de esos compositores que nos hacen querer saber la historia detrás de cada canción, el ruido ausente en las cosas, los hilos emocionales que mueven la melodía.
«Los Desconocidos» / «Noche», puede dividirse perfectamente en 2 suites que van de la fantasía del pop urbano (sobre todo el venezolano) a la introspección de un cuarto donde se puede cortar el aire. La noche se estrella y se convierte en madrugada desesperada.
Con estas canciones vamos de la FM a la AM en el asiento de atrás de un Caprice, es 1988 y estamos en un comercial de VISA.
Adiós, el Presidente nos viene a buscar.
«Jardín» se puede definir de varias maneras: collage musical compuesto por estratos de sentimientos divididos, o repertorio de frascos llenos de tiempo —pasados por un filtro musical.
Esta obra de Presidente es un portal hacia su pasado, un diario de melodías, una guía para dejarse llevar por el viento nocturno, la pintura que se escucha.
El Presidente es el alter ego para la noche de Heberto Añez Novoa, Poietiké es un instante íntimo de la memoria, algo como penetrar en la habitación de alguien y hacerle compañía mientras toca, pero sin que se dé cuenta.
Cual maestro de ceremonias de un espectáculo esquizofrénico, el primer EP del presi tiende un inusitado puente entre el minimalismo lo-fi, la vanguardia del arte conceptual y el pop de radiofórmula, en un resultado que suena hoy como un disco que atesoras desde hace tiempo.
El ruido de la silla, la pirotécnia navideña, las sensaciones de allí en el momento en que ya no son recuerdo. el collage cotidiano cobra sentido como la primavera. EI presidente ha tomado los mandos.
Está compuesto de 6 temas, fue producido por Heberto Novoa y cuenta con colaboraciones de Ulises Hadjis, Linda Sjöquist, Enrique Rincón y Cornelio Reyes.
"Donde va" es el primer sencillo y pieza abridora de "Cosas perdidas", el más reciente álbum del músico venezolano Ulises Hadjis. Esta pieza de indie pop está construída sobre un activo y sólido ritmo de batería, sobre el cual se van colocando el omnipresente riff de guitarra, el bajo y los sintetizadores y teclados (aportados por Heberto Añez de tlx). Y encima, finalmente, la suave y característica voz de Ulises, con armonías y coros perfectamente colocados, cantando sobre viajar a una nueva vida.
Dos remixes acompañan el single, ambos en clave de electropop: uno hecho por Masseratti 2lts, calmado, con voces procesadas y teclados sutiles; y otro hecho por el coreano dO, más bailable y distorsionado.
Tres años después de la disolución de la reconocida banda marabina Julia, Ulises Hadjis sorprende con su álbum debut «Presente».
Las 12 canciones que conforman el disco están coloreadas por la voz de Ulises, que canta letras vagas y metafóricas en tono melancólico y a veces algo reflexivo; ejecutado todo bajo un minucioso y elaborado trabajo de producción que le da a las canciones un sonido lleno, brillante y totalmente cargado de detalles sonoros, especialmente en la parte percusiva.
Producido por el mismo Hadjis junto con Roberto Rincón, y ambos se encargan de ejecutar la mayoría de los instrumentos, acompañados ocasionalmente por varios invitados.
…Al cruzar la calle es como una deliberada declaración de «inmadurez»: las historias de malogrado amor juvenil son la norma de las canciones que se nos atraviesan con el tráfico. Pero la voz de Linda Sjöquist tiene la moderación de la de Astrud Gilberto, por ejemplo, y eso evita que pensemos en la tragedia de las relaciones acabadas de forma prematura. Aunque el disco se inicie con la lectura de La tierra baldía por parte de T. S. Eliot, la referencia literaria puede resultar engañosa. El tono general es más bien desenfadado, y por eso resulta natural que la grabación contenga carraspeos, las notas de un bajo que continúa cuando ya ha concluido el tema, un breve intercambio en el estudio… Esos añadidos son parte de un concepto que incluye letras a veces irónicas, a veces muy sentimentales, en ocasiones despectivas. Todo apunta a una experiencia entre doméstica y callejera: al terminar la última canción escuchemos los ruidos de quien parece levantarse de una silla y luego abre una puerta y deja que se filtren los sonidos que le dan a la vida su enorme variedad. Ya en la otra acera, volvemos a oír con gusto esa combinación de poemas y disonancias, en una especie de loop por suerte interminable. - L. M. Villamediana
Todos tenemos miedos y deseos que desestimamos con el paso del tiempo, y aunque nos hagan pasar noches en vela y tardes con la mirada perdida, las tildamos de infantiles e insignificantes (¡vaya hipocresía la madurez!). Linda Sjöquist toma esas emociones íntimas, reprochables, malcriadas, dramáticas y las convierte en bellas canciones sentidas. Los dos tracks que incluye este single cuentan con el maravilloso apoyo de Ciro Moreno (¡qué silbido!) y Heberto Áñez Novoa (¡qué batería!). Seamos exagerados, armemos una opereta, escribamos en nuestra agenda: «Demagogia, muerte y fama: Romanticismo Ultravioleta».